Estoy dentro de él
y no puedo entrar en él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
