Estoy dentro de él
y no puedo entrar en él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
