Estoy dentro de él
y no puedo entrar en él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
