Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Parecen persianas, que suben y bajan.
Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
