Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.
Dos estrellas se han perdido, en el cielo no aparecen, en tu casa se han metido y en tu cara resplandecen. ¿Qué son?
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
