adivinanzas para niños

Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida

 

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Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.

Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.

Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.

Parecen persianas, que suben y bajan.

Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.

Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.

Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.

Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida

Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada, mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando.

Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.