Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
Oscuro fue mi nacimiento, y de blanco me vestí. Pocas personas me quieren, mas tienen respeto por mi. ¿Qué es?
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
¿Cuál es la mitad de uno?
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
