Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
¿Cuál es la mitad de uno?
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
¿Qué es rojo por dentro, y amable por fuera?
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
