Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada, mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
Son dos cortinas en dos ventanitas que bajando ocultan dos niñas bonitas.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Si los abro veo si los cierro sueño.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
