Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
