Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Si los abro veo si los cierro sueño.
Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada, mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
