Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
¿Qué planta será la que en el hombre está?
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Parecen persianas, que suben y bajan.
