Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Oscuro fue mi nacimiento, y de blanco me vestí. Pocas personas me quieren, mas tienen respeto por mi. ¿Qué es?
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
