Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Parecen persianas, que suben y bajan.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
