Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
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Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
¿Cuál es la mitad de uno?
¿Cuál es la planta más olorosa?
Si los abro veo si los cierro sueño.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
