Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
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Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
¿Qué es rojo por dentro, y amable por fuera?
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Cinco hermanos muy unidos, que no se pueden mirar, cuando riñen aunque quieras, no los puedes separar.
