Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
más adivinanzas del cuerpo humano...
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
Si los abro veo si los cierro sueño.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Como la piedra son duros, para el perro un buen manjar, y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar.
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Dos fuentes muy cristalinas están en medio de un llano y cuando las fuentes manan no está muy contento el amo.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
