Hay un hijo
que hace nacer
a la madre
que le dio el ser.
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Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
