Hay un hijo
que hace nacer
a la madre
que le dio el ser.
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Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
