Hay un hijo
que hace nacer
a la madre
que le dio el ser.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
