Hay un hijo
que hace nacer
a la madre
que le dio el ser.
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Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
