Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
