Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
