Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
