Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
