Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Adivíname ésa.
