Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
