Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
