Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
