Lámina que no se ve
y nos protege del viento.
Aunque la atraviesa el sol,
se empaña con el aliento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Adivíname ésa.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
