Largo, largo, como un camino
y cabe en un «pucherino».
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Primero ciega, luego pincha y todo une mientras camina.
Soy pequeña y afilada y pincho con mis puntadas.
Dama da, dama deja, y no se queja de lo que deja.
Cuanto más largas más cortas, cuanto más cortas más largas.
¿Quién es esa señora, que tiene la propiedad, de estirar bien lo arrugado y de arrugar lo estirado, con igual facilidad?
Tan largo como un camino, proviene de vegetal, y a pesar de su extensión, en un cesto puede estar.
Un pie grave, ardiente y plano, va dejando el campo llano y, al pasar, su calentura va dejando en la llanura.
Siempre de mí dicen algo, aunque muy humilde soy; no soy señor y me tratan, con la nobleza del don.
Una cosa que no es cosa y lo es.
Pequeños, redondos, con agujeritos, valemos muy poco, solos o juntitos, mas de nosotros depende el buen vestir de la gente.
