Llevo secretos a voces,
corriendo por esos mundos
y sin que nadie los oiga
los doy en unos segundos.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
