Llevo secretos a voces,
corriendo por esos mundos
y sin que nadie los oiga
los doy en unos segundos.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Adivíname ésa.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
