Los tejados protejo
y buenas canales dejo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
