Me pisas y no me quejo,
me cepillas si me mancho,
y con mi hermano gemelo
bajo tu cama descanso.
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Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
