Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
más adivinanzas de la naturaleza...
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
