Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
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Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
