Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
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Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
