Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
más adivinanzas de la naturaleza...
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
