Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
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En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
