adivinanzas para niños

Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.

 

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Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.

Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.