adivinanzas para niños

Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.

 

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Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.

Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.

¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?