Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
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No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
