Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
más adivinanzas de la naturaleza...
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
