Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
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Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
En las regiones polares se encuentra en todos los mares.
