Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
más adivinanzas de la naturaleza...
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
