Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
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Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
