Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
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Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
