Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
más adivinanzas de la naturaleza...
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
