Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
más adivinanzas de la naturaleza...
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
