Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
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Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
