Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
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Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
