Muy bonito por delante
y muy feo por detrás;
me transformo a cada instante,
pues imito a los demás.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
