Muy bonito por delante
y muy feo por detrás;
me transformo a cada instante,
pues imito a los demás.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
