Muy bonito por delante
y muy feo por detrás;
me transformo a cada instante,
pues imito a los demás.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Adivíname ésa.
