Muy bonito por delante
y muy feo por detrás;
me transformo a cada instante,
pues imito a los demás.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
