adivinanzas para niños

Nazco en lugares abruptos
sin haber tenido padre
y conforme voy muriendo
va naciendo mi madre.

 

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Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.