adivinanzas para niños

Nuestra dueña nos coloca
uno a cada lado,
siempre pendientes,
siempre colgados.

 

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Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.

Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.

Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.