Nuestra dueña nos coloca
uno a cada lado,
siempre pendientes,
siempre colgados.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
