Nuestra dueña nos coloca
uno a cada lado,
siempre pendientes,
siempre colgados.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
