Dos buenas piernas tenemos
y no podemos andar,
pero el hombre sin nosotros
no se puede presentar.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
