Por la noche me lo pongo,
por el día me lo quito
y en la siesta lo uso un poquito.
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Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
