Redondo, redondo,
sin tapa, sin fondo.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
