Redondo, redondo,
sin tapa, sin fondo.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
