Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
