Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
