Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
