Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
