Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
