Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
