Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
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Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
