Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
