Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
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Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
