Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
