adivinanzas para niños

Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.

 

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Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.