Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
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Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
