Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
