Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
