Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
