Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
