Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
