Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
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En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
