Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
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Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
