Sin ella en la mano
ni entras ni sales,
ni vas a la calle.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
