Sin ella en la mano
ni entras ni sales,
ni vas a la calle.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
