Sin ella en la mano
ni entras ni sales,
ni vas a la calle.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
