Son dos cortinas
en dos ventanitas
que bajando ocultan
dos niñas bonitas.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada, mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
