Soy de cabeza redonda
y me sostengo en un solo pie.
Soy de tal fortaleza
que a Dios hombre sujeté.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
