Soy de cabeza redonda
y me sostengo en un solo pie.
Soy de tal fortaleza
que a Dios hombre sujeté.
más adivinanzas de cosas de la casa...
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
