Soy de cabeza redonda
y me sostengo en un solo pie.
Soy de tal fortaleza
que a Dios hombre sujeté.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
