Soy de cabeza redonda
y me sostengo en un solo pie.
Soy de tal fortaleza
que a Dios hombre sujeté.
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Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
