Soy de cabeza redonda
y me sostengo en un solo pie.
Soy de tal fortaleza
que a Dios hombre sujeté.
más adivinanzas de cosas de la casa...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Adivíname ésa.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
