Soy de cabeza redonda
y me sostengo en un solo pie.
Soy de tal fortaleza
que a Dios hombre sujeté.
más adivinanzas de cosas de la casa...
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
