Todos me buscan,
para descansar,
si ya te lo he dicho,
no lo pienses más.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
