Todos me buscan,
para descansar,
si ya te lo he dicho,
no lo pienses más.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Adivíname ésa.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Chiquita como un ratón guarda la casa como un león
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
