Todos me buscan,
para descansar,
si ya te lo he dicho,
no lo pienses más.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
