Todos me buscan,
para descansar,
si ya te lo he dicho,
no lo pienses más.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
