Todos me buscan,
para descansar,
si ya te lo he dicho,
no lo pienses más.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
