Todos me buscan,
para descansar,
si ya te lo he dicho,
no lo pienses más.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Adivíname ésa.
