Todos me buscan,
para descansar,
si ya te lo he dicho,
no lo pienses más.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
