Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
