Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
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Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
