Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Adivíname ésa.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
