Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
