Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
