Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
