Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Adivíname ésa.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
