Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
