Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Adivíname ésa.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
