Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
