Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
