Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
