Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
