Un barbecho
bien labrado,
ni entra mula,
ni entra arado.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
