Una caja en tu casa
que te sube y que te baja.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
