Una caja en tu casa
que te sube y que te baja.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
