Una caja en tu casa
que te sube y que te baja.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
