Una caja en tu casa
que te sube y que te baja.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
