Una caja en tu casa
que te sube y que te baja.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Adivíname ésa.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
