Una caja en tu casa
que te sube y que te baja.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
