Una caja en tu casa
que te sube y que te baja.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
