Una caja en tu casa
que te sube y que te baja.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
