adivinanzas para niños

Vengo al mundo a trabajar,
y tengo tan mala suerte,
que todos me pinchan el culo,
y yo no me puedo quejar.

 

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Una cosa que no es cosa y lo es.

Te la digo, te la digo, te la vuelvo a repetir; te la digo veinte veces y no me la sabes decir.

Primero ciega, luego pincha y todo une mientras camina.

Un pie grave, ardiente y plano, va dejando el campo llano y, al pasar, su calentura va dejando en la llanura.

Cuando pasa ¡cómo pisa!, deja rasa la camisa.

Pico sin tener enojos y, sin nacer, soy de corte, pero muchos, con arrojos, los dedos, viendo mi porte, me los meten por los ojos.

Vengo al mundo a trabajar, y tengo tan mala suerte, que todos me pinchan el culo, y yo no me puedo quejar.

Largo, largo, como un camino y cabe en un «pucherino».

Cuando me caliento hasta los talones aliso camisas y pantalones.

Con «A» empieza mi nombre, de las damas soy querido, si me prenden voy seguro, y, si me sueltan, perdido.