adivinanzas para niños

Vuela en el aire,
pace en la tierra,
se posa en los árboles,
anda en la mano,
se deshace en el horno
y se ahoga en el agua.

 

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Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.