Yo con mi hermana gemela
andamos siempre al compás,
con la boca por delante
y los ojos por detrás.
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Soy alta y delgada, tengo un ojo, hago vestidos y no me los pongo.
Un pie grave, ardiente y plano, va dejando el campo llano y, al pasar, su calentura va dejando en la llanura.
Tengo pie y no tengo boca, hilo meto, hilo asomo, tengo dientes y no como.
Yo con mi hermana gemela andamos siempre al compás, con la boca por delante y los ojos por detrás.
Dos hermanas diligentes que caminan al compás, con el pico por delante y los ojos por detrás.
Pequeños, redondos, con agujeritos, valemos muy poco, solos o juntitos, mas de nosotros depende el buen vestir de la gente.
Soy pequeña y afilada y pincho con mis puntadas.
De mi ojo cuelga un hilo largo, que une las telas y hace las prendas.
Tan largo como un camino, proviene de vegetal, y a pesar de su extensión, en un cesto puede estar.
Largo, largo, como un camino y cabe en un «pucherino».
