Soy pequeño, pequeñito,
más con tal poder y arte que,
si no me pegan bien,
no van a ninguna parte.
más adivinanzas de libros y escritura...
Entre mis hojas se esconden hadas, princesas y duendes. Cuando me lees de noche, sin darte cuenta te duermes.
Una palomita, blanca y negra; vuela sin alas y habla sin lengua.
No me hace falta sacar pasaje: me mojan la espalda y me voy de viaje.
Como una ametralladora se escucha mi tableteo; pero estoy en la oficina, que mi oficio no es guerrero.
Con mis hojas bien unidas, que no me las lleva el viento, no doy sombra ni cobijo, pero enseño y entretengo.
Cruza los ríos, también los mares, vuela sin alas a todas partes.
Blancos son los campos, las semillas negras, cinco son los bueyes que el arado llevan.
Dos son tres, tres son cuatro y cuatro son seis. ¿Qué son?
Cae de la torre y no se mata, cae en el agua y se desbarata.
Aunque sea tan pequeño, siempre separo y siempre detengo.
