Redondo, redondo,
sin tapa, sin fondo.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
