Nuestra dueña nos coloca
uno a cada lado,
siempre pendientes,
siempre colgados.
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Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
