Aquí estamos doce hermanos;
yo, que el segundo nací,
soy el menor entre todos:
¿Cómo puede ser así?
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Todos me esperan pero nunca llego, porque cuando llego yo desaparezco.
En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.
Somos doce hermanos y yo el más chiquito; cada cuatro años me crece el rabito.
Para unos soy muy corto; para otros, regular; para los tristes muy largo; para Dios, la eternidad.
Una cara con dos manos pegada está a la pared. Antes de un minuto, hermanos, ¿sabréis decirme quién es?
Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.
Un árbol con doce ramas, cada rama, cuatro nidos; cada nido, siete pájaros: cada cual con su apellido.
Cada año nazco gordito y cada año me muero flaquito. ¿Qué soy?
Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
¿Qué cosa, qué cosa es? que vuela sin tener alas, y corre sin tener pies.
