Poseo dientes y ojos
y para hacerme trabajar
me has de meter en cerrojos.
más adivinanzas de cosas de la casa...
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
