Una cajita chiquita,
blanca como la cal:
todos la saben abrir,
nadie la sabe cerrar.
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Es mi madre tartamuda, y mi padre «cantaor», tengo blanco mi vestido, amarillo el corazón.
De leche me hacen, de ovejas y cabras que pacen.
Vengo de padres cantores aunque yo no soy cantor, traigo los hábitos blancos y amarillo el corazón.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
¿Qué se corta sin tijeras y aunque a veces sube y sube nunca usa la escalera?
De bello he de presumir: soy blanco como la cal, todos me saben abrir, nadie me sabe cerrar.
Estando sano me cortan, sin ser enfermo me curan y en lonchas o pedacitos, dicen que estoy exquisito.
Te digo y te repito que si no lo adivinas no vales un pito.
En un cuartito caliente, hay bailando mucha gente.
En la mejor ocasión, al lado del mazapán y a la espera del champán.
