Caja llena de soldados,
todos largos y delgados,
con gorritos colorados.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
