adivinanzas para niños

Aunque de comida voy cargado,
la gente me vacía,
y nunca soy tragado.

 

más adivinanzas de cosas de la casa...

No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.

Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.

Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.

Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,

Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.

En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.

Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?

En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.