Alto, alto, como un pino,
pesa menos que un comino.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
