Alto, alto, como un pino,
pesa menos que un comino.
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Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
