Alto, alto, como un pino,
pesa menos que un comino.
más adivinanzas de la naturaleza...
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
