Alto, alto, como un pino,
pesa menos que un comino.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
