Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
