Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
