Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
