Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
