Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
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Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
