Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
