Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
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Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
