adivinanzas para niños

Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería

 

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Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.

Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.