Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
