adivinanzas para niños

Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería

 

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Aunque la quite del agua, sigue en agua.

Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.