adivinanzas para niños

Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería

 

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Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.

Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.

Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.