Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
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Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
