Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
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En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
