Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
