Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
