Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
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En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
