adivinanzas para niños

Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería

 

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Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.

Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.

¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.

Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.