Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
