Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
