Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
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En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
