Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
