adivinanzas para niños

Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería

 

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Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.

Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.

Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.

Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.

Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.