adivinanzas para niños

Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería

 

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Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.

Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.

¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.