adivinanzas para niños

Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería

 

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No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.

Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.