Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
