Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
