Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
