Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
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Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
