adivinanzas para niños

Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería

 

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Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.

Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?

Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».

Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.