Aparece por delante,
por los lados, por la espalda,
te descuidas un instante
y te levanta la falda.
más adivinanzas de la naturaleza...
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
