adivinanzas para niños

Aquí estamos doce hermanos;
yo, que el segundo nací,
soy el menor entre todos:
¿Cómo puede ser así?

 

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Una cara con dos manos pegada está a la pared. Antes de un minuto, hermanos, ¿sabréis decirme quién es?

En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.

Cuando apenas he nacido, mi vida se acaba al punto; aunque no soy el primero, lo sigo por todo el mundo.

Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.

Me hallo en los escritorios y en las casas comerciales, todos me miran quien soy para ver lo que contengo. Mis días están contados y el día que voy a morir ya se sabe de antemano.

Como te cases o te embarques en este día fatal, todo te saldrá mal.

Doce palomitas en un palomar, a la hora y a los cuartos salen a volar.

Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.

Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más.

Tengo agujas y no sé coser, tengo números y no sé leer.