Aquí estamos doce hermanos;
yo, que el segundo nací,
soy el menor entre todos:
¿Cómo puede ser así?
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Fui y no soy, no soy y fui, mañana seré y hablan siempre de mí.
Aquí estamos doce hermanos; yo, que el segundo nací, soy el menor entre todos: ¿Cómo puede ser así?
Todos me esperan pero nunca llego, porque cuando llego yo desaparezco.
Unas surgen con la luna, a otras las alumbra el sol, todas juegan al corro y todas hermanas son.
Son doce hermanas y todas gastan medias y, aunque, van numeradas todas son cantadas.
Nos llegan muy de mañana y se van mucho después, regresan cada semana y cuatro veces al mes.
Un árbol con doce ramas, cada rama, cuatro hijas, cada hija, siete hijos, me dices ¿cómo se llama?
Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.
Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más.
