Aquí estamos doce hermanos;
yo, que el segundo nací,
soy el menor entre todos:
¿Cómo puede ser así?
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Un árbol con doce ramas, cada rama, cuatro nidos; cada nido, siete pájaros: cada cual con su apellido.
Como te cases o te embarques en este día fatal, todo te saldrá mal.
Unas surgen con la luna, a otras las alumbra el sol, todas juegan al corro y todas hermanas son.
Nos llegan muy de mañana y se van mucho después, regresan cada semana y cuatro veces al mes.
En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.
Los siete son hermanitos y viven un solo día: cuando uno nace otro muere, y así se pasan la vida.
Doce caballeros, nacidos del sol, todos mueren antes de los treinta y dos.
¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser, y que cuando sea dejará de ser?
Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.
De siete en siete vamos cogiditos de las manos.
