Aunque sepas ésto,
mago no serás,
si no sabes dónde,
lo digerirás.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Parecen persianas, que suben y bajan.
Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
