Como el algodón
suelo en el aire flotar,
a veces otorgo lluvia
y otras, sólo humedad.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
