Como el algodón
suelo en el aire flotar,
a veces otorgo lluvia
y otras, sólo humedad.
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Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
