Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
