Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
