Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
