Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
