Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
