Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
