Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
