Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
