Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
