Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
