Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
