Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
