Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
