Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
