Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Adivíname ésa.
