Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
