Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
