Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Chiquita como un ratón guarda la casa como un león
