Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
