Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
