Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
