Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
