Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
