Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
