Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
