Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
