Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Adivíname ésa.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
