Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Adivíname ésa.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
