Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
