Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
