Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
