Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
