adivinanzas para niños

Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…

 

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De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.

Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.

Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.

Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.

Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...

Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.

Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.

Con patas y espalda, no se mueve ni anda.