Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
