Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
