Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
