Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
