Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
