Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
