Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
