Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
