Con mi cara tan cuadrada,
lisa o con dibujitos,
resignada y por los suelos,
me repito, me repito…
más adivinanzas de cosas de la casa...
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
