Cuando te veo me ves,
cuando me ves te veo,
y no te parezco feo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
