Cuando te veo me ves,
cuando me ves te veo,
y no te parezco feo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
