Cuando te veo me ves,
cuando me ves te veo,
y no te parezco feo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
