Cuando te veo me ves,
cuando me ves te veo,
y no te parezco feo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
