Cuando te veo me ves,
cuando me ves te veo,
y no te parezco feo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
