Cuatro patas tiene,
así como asiento;
de ella me levanto
y en ella me siento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
