Cuatro patas tiene,
así como asiento;
de ella me levanto
y en ella me siento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
