Cuatro patas tiene,
así como asiento;
de ella me levanto
y en ella me siento.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
