Cuatro patas tiene,
así como asiento;
de ella me levanto
y en ella me siento.
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La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
