Del techo al suelo,
cortada y fina,
tela con vuelo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
