Del techo al suelo,
cortada y fina,
tela con vuelo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
