Del techo al suelo,
cortada y fina,
tela con vuelo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Adivíname ésa.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
