Del techo al suelo,
cortada y fina,
tela con vuelo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
