Del techo al suelo,
cortada y fina,
tela con vuelo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
