adivinanzas para niños

Dos hermanos sonrosados,
juntos en silencio están,
pero siempre necesitan
separarse para hablar.

 

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Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.

Son dos cortinas en dos ventanitas que bajando ocultan dos niñas bonitas.

Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.

Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.

Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.

Dicen que son de dos, pero siempre son de una.

Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.

Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.

Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.

Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.