En las manos de las damas
casi siempre estoy metido,
unas veces desplegado
otras veces recogido.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
