En las manos de las damas
casi siempre estoy metido,
unas veces desplegado
otras veces recogido.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
