En las manos de las damas
casi siempre estoy metido,
unas veces desplegado
otras veces recogido.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
