En las manos de las damas
casi siempre estoy metido,
unas veces desplegado
otras veces recogido.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
