Es un campo colorado
con los surcos muy derechos;
muy en alto está situado
e inclinado de dos lados.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
