adivinanzas para niños

Es una enorme naranja
pero de zumo salado,
los gajos se le suponen
entre un par de meridianos.

 

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En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.

En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.