adivinanzas para niños

Es una enorme naranja
pero de zumo salado,
los gajos se le suponen
entre un par de meridianos.

 

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Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Alas de mil colores y se pierden entre las flores.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.