adivinanzas para niños

Es una enorme naranja
pero de zumo salado,
los gajos se le suponen
entre un par de meridianos.

 

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En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.

Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.