Es una enorme naranja
pero de zumo salado,
los gajos se le suponen
entre un par de meridianos.
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Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
