adivinanzas para niños

Es una enorme naranja
pero de zumo salado,
los gajos se le suponen
entre un par de meridianos.

 

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Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.