adivinanzas para niños

Es una enorme naranja
pero de zumo salado,
los gajos se le suponen
entre un par de meridianos.

 

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En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!

Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.