¡Escapa, escapa!
que esto que te digo,
aunque no te obligo,
te abriga y te tapa.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
