¡Escapa, escapa!
que esto que te digo,
aunque no te obligo,
te abriga y te tapa.
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Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
