¡Escapa, escapa!
que esto que te digo,
aunque no te obligo,
te abriga y te tapa.
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No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
