Estoy condenado
a un año y un día;
si esto es cada cuatro,
¿mi nombre, sabrías?
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Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
Somos sesenta mellizos, en torno de nuestra madre, tenemos sesenta hijitos y toditos son iguales.
Corre más que un ciclista, nunca da marcha atrás, si lo pierdes de vista, ¡cómo envejecerás!
Los siete son hermanitos y viven un solo día: cuando uno nace otro muere, y así se pasan la vida.
Cada año nazco gordito y cada año me muero flaquito. ¿Qué soy?
Me hallo en los escritorios y en las casas comerciales, todos me miran quien soy para ver lo que contengo. Mis días están contados y el día que voy a morir ya se sabe de antemano.
Tiene agujas y no cose, no se mueve, pero anda, si le das cuerda funciona y el paso del tiempo señala.
En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.
Estoy condenado a un año y un día; si esto es cada cuatro, ¿mi nombre, sabrías?
Unas surgen con la luna, a otras las alumbra el sol, todas juegan al corro y todas hermanas son.
