Estoy condenado
a un año y un día;
si esto es cada cuatro,
¿mi nombre, sabrías?
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Estoy condenado a un año y un día; si esto es cada cuatro, ¿mi nombre, sabrías?
¿Qué día será, que entre el sábado y el lunes está?
Me hallo en los escritorios y en las casas comerciales, todos me miran quien soy para ver lo que contengo. Mis días están contados y el día que voy a morir ya se sabe de antemano.
¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser, y que cuando sea dejará de ser?
Un árbol con doce ramas, cada rama, cuatro nidos; cada nido, siete pájaros: cada cual con su apellido.
Nos llegan muy de mañana y se van mucho después, regresan cada semana y cuatro veces al mes.
Doce son los hermanitos, uno es el benjamín, siete son los mayorcitos y los cuatro restantes los más pequeñitos.
Juntos dos en un borrico, ambos andan a la par, doce leguas anda uno y una el otro nada más.
En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.
Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
