Estoy condenado
a un año y un día;
si esto es cada cuatro,
¿mi nombre, sabrías?
más adivinanzas sobre el tiempo...
Me hallo en los escritorios y en las casas comerciales, todos me miran quien soy para ver lo que contengo. Mis días están contados y el día que voy a morir ya se sabe de antemano.
Doce palomitas en un palomar, a la hora y a los cuartos salen a volar.
Juntos dos en un borrico, ambos andan a la par, doce leguas anda uno y una el otro nada más.
Unas surgen con la luna, a otras las alumbra el sol, todas juegan al corro y todas hermanas son.
Son doce hermanas y todas gastan medias y, aunque, van numeradas todas son cantadas.
Somos sesenta mellizos, en torno de nuestra madre, tenemos sesenta hijitos y toditos son iguales.
¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser, y que cuando sea dejará de ser?
Fui y no soy, no soy y fui, mañana seré y hablan siempre de mí.
Tengo agujas y no sé coser, tengo números y no sé leer.
Nos llegan muy de mañana y se van mucho después, regresan cada semana y cuatro veces al mes.
