Guardada en estrecha cárcel
por soldados de marfil,
está una roja culebra,
que es la madre del mentir.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Pozo hondo, soga larga, y si no se dobla no alcanza.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso.
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.
Cueva con treinta y dos machacantes que dispone de un solo habitante.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
